Muchas veces me pregunté por qué o para qué escribir…

Y me respondí que, dejando de lado la cuestión del éxito: ¿qué será?, o los resultados: ¿con qué vara se medirán?, escribir tiene un propósito esencial para quienes sentimos la necesidad de hacerlo. Ese propósito es salir de la isla que somos para llegar al territorio común, donde formamos parte de un todo, que también somos. Suena contradictorio, claro que sí… ¿acaso la vida misma no lo es?

Despojado de aspectos frívolos y de vanidades, el acto de escribir consiste en levantar puentes e intentar cruzarlos;

extender la mano esperando que alguien la tome ofreciéndonos la suya. Tal es su sentido, su razón de ser.

La literatura, la música, la pintura…

el arte con sus múltiples expresiones —enorme abanico de ocupaciones que parecieran inútiles, pero sin las cuales sería insufrible vivir—, cumplen con esa función. Romper corazas, saltar muros, arrimarnos. Lograr el que considero, hoy por hoy, en este mundo loco, violento y apurado, el mayor de los milagros: el de la comunicación.

Acerca de mi!

Novelas!

Actualidad!

“La madurez no significa aprender a encasillar y etiquetar con mayor facilidad a los hechos y a las personas.

Atraparlos en un concepto, apresarlos en una categoría. Por el contrario, implica asumir la imposibilidad de hacerlo”.