Al momento de decidir por dónde empezar, hacerlo con esta novela me pareció la opción natural.

Es un relato de ficción, quiero aclararlo, aunque al mismo tiempo describe situaciones por las que he pasado.

Les confieso que desde el preciso instante en que me senté frente a la computadora a escribir, me debatí entre narrar en primera o tercera persona.

¿Debía hacerme cargo de contar yo misma la historia de los personajes o debía darles rienda suelta, dejarlos volar, hablar por sí mismos?

La segunda alternativa me resultaba más atractiva, porque permitía que ellos se soltaran de mi mano y fueran cobrando vida propia. Así, empezarían a pensar, a sentir y a reaccionar casi con independencia de mis deseos… Una pérdida de control que me encantaba y los enriquecía.

Sin embargo, el tema me tocaba tan de cerca que me tentaba colarme.

Por eso, les propuse un pacto a los protagonistas: que se hicieran cargo de impulsar el desarrollo de la trama, pero en ocasiones me abrieran la puerta para entrometerme, abandonar la “narradora omnisciente” y ser yo.

Necesitaba decirles a ustedes que esta novela se construyó a partir de una memoria sensorial y emocional muy mías.

Estuve ahí, al borde de ese abismo, arrasada por esas dudas y esos miedos, sintiendo ese desgarro…

Se trata de un dolor que conozco, por haberlo transitado. Que como cualquier dolor es propio, único, particular y distinto al del otro… y a la vez es tan parecido… Porque los seres humanos no mostramos diferencias, somos iguales de frágiles e indefensos cuando el alma se nos parte en dos.

Y en especial precisaba decirles que hoy entiendo que si pude salir, fue porque decidí tomar las manos amigas que me ofrecieron ayuda y contención. Las que secaron mis lágrimas y me estrecharon en abrazos de consuelo y de esperanza.

A pesar de que lo parezca, sobre todo en aquellas instancias en que la angustia crece y da la impresión de que va a devorarnos, no estamos solos.

Reconocerlo se convierte en nuestra fortaleza. En la fuente de la cual beber el ánimo y el coraje que nos posibilitará rearmarnos, levantarnos después de cada frustración y volver, renovados, a pelear por nuestro sueño.